El saber no ocupa lugar

Con el devenir del tiempo, he conseguido poder analizar nuestro proyecto con visión empresarial, apartando por unos momentos la parte emocional que lo empapa. Y pienso mucho en la problemática a la que se lleva enfrentando la agricultura desde tiempos inmemoriales, no ya sólo en el ámbito puramente de cultivo (que es tremendamente difícil), si no en la parte empresarial. Nuestra cruzada ahora es reducir estas dificultades, ¿quieres saber cómo?

El saber te hará libre

Todo el mundo tiene muy claro que, para ser abogado, fontanero, tenista o albañil, se necesita formación. Una formación reglada que lleva años en realizarse y que también, en la mayoría de los casos, lleva una parte práctica asociada. En coles e institutos, en el departamento de orientación, en ferias de empleo y formación, se ofertan múltiples profesiones para acercarlas a los jóvenes deseosos de emprender su futuro profesional.

¿Todas las profesiones? No, yo no he visto nunca ofertar cursos de incorporación a la industria agraria, de capacitación agrícola o ganadera en esos foros. Tampoco se suele preguntar a los más peques si de mayores quieren ser agricultores, ganaderos o apicultores, mucho menos en el ámbito urbano. Dado que este sector es prioritario para la sociedad (más que nada porque tenemos la mala costumbre de comer para vivir), debería equipararse estas formaciones a todas las demás, dejando de ser una opción de segundas, o estar restringidos a ciertos centros muy minoritarios o a distancia, y pensar que es exclusivo del medio rural.

Aplicando nuestro saber a cultivo de patata y agricultura

¿Agricultura teórica?

Yo misma, hace unos meses, recibí mi certificado de Incorporación a la Industria Agraria, después de realizar a distancia un curso teórico de 200 horas. ¿Y por eso ahora soy agricultora? No, muy lejos de la realidad. Cierto es que tengo ciertas nociones teóricas, pero no podría enfrentarme a una campaña real con esta escueta formación. Porque una profesión no se aprende en 200 horas, y menos sin realizar unas buenas prácticas con verdaderos profesionales del sector.

El Programa Cultiva

El Programa Cultiva, del Ministerio de Agricultura y Pesca, pone a disposición de jóvenes agricultores la posibilidad de realizar estancias en explotaciones agrícolas y ganaderas con el fin recibir de primera mano esta formación práctica. Es una buena oportunidad para saber qué otros modelos de negocio existen y poder aplicarlos a su propia explotación. Pero también es una solución pobre al problema de la formación en el campo.

Siendo formadores en el Programa Cultiva, hemos podido comprobar que estos jóvenes carecen de ciertos conocimientos que nosotros consideramos clave para poder desempeñar éste y cualquier otro trabajo (entre otros):

  • Gestión económica y financiera
  • Gestión del tiempo

Es primordial que nosotros mismos, los profesionales del sector primario, consideremos nuestro modo de vida como una verdadera empresa. Hasta que no sea así, no es posible que los demás así lo consideren. Aún así, animo a todos los jóvenes que tengan interés en avanzar, que se apunten a este programa con la mente abierta y ganas de saber.

Compartiendo nuestro saber en agricultura con jóvenes agricultores

¿Trabajarías gratis?

¿Qué pasaría si en una entrevista de trabajo te dicen que vas a trabajar un número de horas indeterminado al día, que las vacaciones ya veremos y que el sueldo se cobrará al final de año si hay beneficios? ¿Aceptarías? Por supuesto que no. Pues eso es lo que vemos que pasa, la mayoría de los casos no tenemos un sueldo (que no se reinvierta en el negocio) ni se tienen en cuenta las horas reales trabajadas para el cálculo costes. Ni siquiera a veces hay un control de costes real, para poder ajustar gastos y maximizar los ingresos.

También es fundamental saber llevar una buena gestión del tiempo, tanto a corto como a largo plazo. La agricultura no tiene que significar esclavitud (este punto es fundamental para que haya relevo generacional, nadie quiere un trabajo 24/7/365). Por supuesto que hay picos de trabajo y años muy malos, pero de eso se trata, de mirar al largo plazo.

A nosotros, en Patatas Tarsa, adquirir este conocimiento nos ha costado más de 5 años (de hecho aún estamos en ello), por el método de ensayo-error (más errores que aciertos). Pero sin beneficios, una empresa no puede ser viable a largo plazo, nadie puede subsistir así.

Patatas Tarsa enseña su saber en agricultura a través del Programa Cultiva

La formación es fundamental

Desde Patatas Tarsa abogamos por la formación, pero una formación rigurosa en todo lo que concierne al manejo de una industria agraria y ganadera. E informar sobre este trabajo, en institutos o centros de formación profesional, para que pueda ser una salida profesional más para los jóvenes. De esta manera, se podrán desmontar viejos clichés que todavía siguen muy en vigor y poder ofrecer al campo un relevo generacional, de gente formada, que ha elegido la agricultura como su forma de vida.

“Hay tres tipos de personas en el mundo: los que hacen que las cosas ocurran, los que ven cómo ocurren las cosas y los que se preguntan qué ocurrió. N. Butler.”

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