El 19 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Mujer Emprendedora, una fecha que visibiliza el esfuerzo, la creatividad y la valentía de tantas mujeres que deciden construir su propio camino.
Yo soy una de ellas. No vengo de una familia agrícola ni crecí en un pueblo, pero hace unos años, junto a Óscar, decidimos dar un giro a nuestra vida y apostar por un proyecto de emprendimiento en el mundo rural.
Desde cero, sin experiencia previa, quisimos crear algo con propósito: vivir más cerca de la tierra, apostar por la sostenibilidad y demostrar que emprender desde lo rural también puede ser sinónimo de innovación, regeneración y futuro.

¿Qué significa el emprendimiento femenino en el mundo rural?
El emprendimiento femenino en el mundo rural es mucho más que montar un negocio: es un acto de valentía y de transformación social. Las mujeres que deciden emprender fuera de las ciudades lo hacen enfrentándose a desafíos adicionales (menos infraestructuras, menos recursos y menor visibilidad), pero también con la oportunidad de crear modelos más humanos, sostenibles y conectados con la naturaleza.
Emprender en lo rural te enseña a trabajar con paciencia, a escuchar los ritmos del entorno y a valorar lo esencial. Es una forma de vida que combina innovación, sostenibilidad y comunidad.
De la ciudad al campo: una decisión de vida
Yo no vengo del campo. Viví mucho tiempo rodeada de asfalto, con una profesión que poco tenía que ver con la tierra. Sin embargo, Óscar y yo compartíamos una inquietud profunda: vivir de otra manera. Queríamos crear algo nuestro, coherente con nuestros valores y con el tipo de mundo que queremos dejar.
Así nació nuestro proyecto de emprendimiento rural sostenible. Volvimos a la tierra de Óscar, Pinarnegrillo, un pequeño pueblo a unos 30 km de Segovia, donde comenzamos a cultivar patatas regenerativas. Sin tradición agrícola detrás, pero con muchas ganas de aprender, me lancé a renovar un negocio en el campo, guiada por la curiosidad, la perseverancia y la convicción de que se puede emprender de otra forma. Y por supuesto, con Óscar como compañero de aventuras y motor del proyecto.
Emprender: aprender, caer y levantarse
Emprender en el mundo rural sin experiencia previa significó para mí empezar desde la base: conocer la tierra, entender los ciclos del suelo, aprender técnicas de agricultura regenerativa, facturación, márketing, redes sociales, etc. Cada paso fue un descubrimiento.
Hubo dificultades (errores, burocracia, etc), pero también muchas satisfacciones. Con esfuerzo y coherencia, fuimos viendo cómo el proyecto crecía y tomaba forma.
Hoy cultivamos patatas amarillas, rosas y violetas, con una filosofía clara: cuidar el suelo, regenerar la biodiversidad y ofrecer alimentos naturales, honestos y con historia.
De esta visión nacieron iniciativas como:
- El servicio “Huerta a tu puerta”, que lleva nuestras patatas directamente a los hogares.
- El puré de patata natural, elaborado con ingredientes reales (próximamente en la tienda online).
- Los snacks de patata saludables, que conservan el sabor auténtico (próximamente en la tienda online).
- Y la caja experiencia Arcoíris, que reúne nuestras tres variedades en una edición limitada.
Cada producto es parte de un sueño: demostrar que el emprendimiento en el mundo rural puede ser motor de sostenibilidad y desarrollo local.

Agricultura regenerativa: el corazón de nuestro proyecto
Desde el principio tuvimos claro que queríamos cultivar sin dañar y producir regenerando. La agricultura regenerativa se basa en devolver vida al suelo, cuidar la biodiversidad y respetar los procesos naturales.
Este modelo encaja con los valores del emprendimiento femenino: cuidar, equilibrar y construir a largo plazo. No se trata solo de producir alimentos, sino de generar un impacto positivo.
Cada vez más mujeres lideran proyectos agrícolas sostenibles, energías limpias o iniciativas de alimentación consciente. Todas ellas demuestran que el liderazgo femenino en el campo no solo es posible, sino necesario.
Desafíos y recompensas del emprendimiento femenino rural
Emprender en el campo siendo mujer implica romper estereotipos. A menudo sorprende ver a mujeres liderando (o co-liderando como es mi caso), proyectos agrícolas o innovando en un sector tradicionalmente masculino.
Pero también supone abrir camino a nuevas formas de liderazgo: más colaborativas, sostenibles y empáticas.
Los desafíos son reales (falta de visibilidad, financiación o conciliación), pero las recompensas son mayores:
- Contribuir a revitalizar pueblos.
- Inspirar a otras mujeres a emprender.
- Crear empleo y comunidad.
- Vivir con propósito, sintiendo que cada decisión cuenta.
Cada cliente que elige nuestras patatas no solo compra un producto: apoya el emprendimiento en el mundo rural y la sostenibilidad de los pueblos.
Inspirar a otras mujeres a emprender en lo rural
El Día Internacional de la Mujer Emprendedora no es solo una celebración, sino también una oportunidad para inspirar a más mujeres.
A las que están pensando en dar el salto les diría: se puede empezar desde cero, sin experiencia, si hay propósito y pasión.
Algunos aprendizajes de nuestro camino:
- No necesitas venir del campo para crear algo en él. Lo importante es aprender y adaptarte.
- Rodéate de apoyo. Las redes de mujeres rurales y los proyectos colaborativos son clave (a mí me ayudó mucho pertenecer a Eres la Repera).
- Confía en tu propósito. La coherencia y la autenticidad abren puertas.
- Disfruta del proceso. Cada logro, por pequeño que sea, es una semilla de futuro.
Más que un negocio: una forma de vivir
Nuestro proyecto no es solo una empresa. Es una elección de vida. Es la manera en que Óscar y yo demostramos que el emprendimiento rural y sostenible puede ser una alternativa real a la vida urbana.
Vivimos cerca de la tierra, trabajamos con sentido y aportamos nuestro granito de arena a la regeneración del entorno. El campo no es el pasado: es el futuro que queremos construir.

Conclusión: sembrar futuro desde lo rural
En este Día Internacional de la Mujer Emprendedora, celebro a todas las mujeres que se atreven a crear, innovar y cambiar su entorno. Yo lo celebro desde nuestro pequeño pueblo segoviano, entre cosechas y nuevos proyectos, convencida de que el emprendimiento femenino en el mundo rural es una semilla de esperanza y de cambio real.
💜 A todas las mujeres que sueñan con emprender: sí se puede. El futuro también se cultiva desde el campo.
👉 Apoya el emprendimiento en el mundo rural: descubre nuestras variedades y productos en la tienda online.
Cada compra impulsa un proyecto sostenible, regenerativo y hecho con el corazón.


