Cada año se celebra el Día Mundial contra el uso indiscriminado de agroquímicos, un momento clave para reflexionar sobre cómo producimos, consumimos y valoramos los alimentos. En un mundo marcado por la urgencia climática, la pérdida de biodiversidad y el agotamiento del suelo, la agricultura convencional (tan dependiente de pesticidas, herbicidas y fertilizantes químicos) se encuentra en el punto de mira. Este artículo explora por qué reducir los agroquímicos es fundamental y cómo la agricultura regenerativa ofrece una alternativa con futuro.

¿Qué se conmemora y por qué es importante?
El Día Mundial contra el uso indiscriminado de agroquímicos nos invita a detenernos y evaluar el coste real que tiene para los ecosistemas, la salud humana y el futuro de la agricultura aquella práctica de aplicar productos químicos en masa sin suficiente control o reflexión. Según la Food and Agriculture Organization (FAO), en 2023 se registraron 3,73 millones de toneladas de ingredientes activos de plaguicidas agrícolas en el mundo, cifra que representa un aumento de un 14 % en la última década y casi el doble de los niveles de 1990.
Esta tendencia no es sostenible: sugiere que el modelo agrícola global sigue apostando por más insumos químicos, en lugar de regenerar los sistemas naturales.
Impactos del uso indiscriminado de agroquímicos
Impacto en el suelo
Los agroquímicos (fertilizantes sintéticos, fungicidas, herbicidas) alteran la microbiota del suelo, reducen la materia orgánica y degradan su estructura. Un estudio reciente muestra que el uso intensivo de agroquímicos ha afectado aproximadamente al 64 % de la tierra agrícola del mundo (~24,5 millones km²).
El deterioro del suelo implica menor retención de agua, mayor erosión y menor fertilidad natural, lo que obliga a aplicar aún más fertilizantes químicos en un círculo vicioso.
Contaminación de agua y biodiversidad
Cuando se aplican pesticidas y herbicidas de forma indiscriminada, estos productos pueden filtrarse a acuíferos, ríos y lagos, generando eutrofización, muerte de organismos acuáticos y pérdida de biodiversidad.
Además, la simplicidad del paisaje agrícola (monocultivos, eliminación de hábitats ) redunda en una menor resistencia frente a plagas, lo que incrementa la dependencia química.
Salud humana y laboral
Se estima que hasta 25 millones de trabajadores agrícolas experimentan intoxicaciones por pesticidas cada año. El uso persistente de ciertos agroquímicos se ha vinculado con efectos neurotóxicos, problemas hormonales y otros efectos adversos en salud pública.
En conjunto, los agroquímicos son una herramienta que, aunque ha contribuido al aumento de la productividad (se estima que sin pesticidas se perdería entre un 26 % y 40 % de la producción mundial), también comportan costes ambientales, sociales y para la salud que no siempre se reflejan en el precio final del alimento.
La alternativa: agricultura regenerativa
¿Qué es la agricultura regenerativa?
La agricultura regenerativa es un enfoque que pretende no solo “no hacer daño”, sino mejorar activamente los suelos, la biodiversidad y el ciclo del agua. Se basa en prácticas como la siembra de cultivos de cobertura, la rotación de cultivos, la reducción o eliminación del laboreo, y la integración de materia orgánica en el suelo.
Beneficios concretos
- Mejora de la fertilidad del suelo y mayor capacidad de retención de agua.
- Mayor biodiversidad (microbiológica, vegetal y de fauna auxiliar) y menor presión de plagas.
- Reducción de la dependencia de insumos químicos y menor coste a largo plazo.
- Contribución a la mitigación del cambio climático: suelos que capturan más carbono, sistemas agrícolas más resilientes.
¿Por qué funciona para marcas y productores?
Adoptar la agricultura regenerativa permite a los productores diferenciar su oferta con un valor añadido: “cultivado de forma sostenible”, “suelo vivo”, “sin agroquímicos intensivos”. Esto conecta con consumidores cada vez más sensibilizados, genera confianza de marca y puede abrir nuevos canales de mercado (certificaciones, consumidores premium, etc.).

Nuestra experiencia: cultivar patatas con vida
En Patatas Tarsa llevamos tres generaciones cultivando patatas con una convicción firme: la tierra no es un recurso que se exprime, sino un ecosistema que se regenera.
- Optamos por evitar herbicidas intensivos, apostando por cobertura vegetal, rotación con leguminosas y abonos orgánicos.
- Observamos y mejoramos los suelos lo que redunda en patatas de mayor sabor, textura y calidad nutritiva.
- Comunicamos a nuestros clientes que al elegir nuestras patatas, están apoyando un modelo agrícola que protege la tierra, la salud y el sabor.
¿Qué puedes hacer tú como consumidor?
- Elige productos cultivados de forma responsable: busca agricultores que usen métodos regenerativos y reduzcan agroquímicos.
- Infórmate y exige transparencia: pregunta por los métodos de cultivo, los insumos utilizados y la huella ambiental.
- Reduce el desperdicio alimentario: cada alimento que se desperdicia representa toda una cadena agrícola que consumió recursos y posiblemente agroquímicos.
- Comparte el mensaje: este día mundial es una excelente oportunidad para hablar en redes sociales, compartir datos y generar conciencia.
- Hazte parte del cambio: como marca, como consumidor, como comunidad. Cada compra es un “voto” por el modelo agrícola que queremos ver proliferar.
Conclusión
El camino hacia un sistema agrícola más sano pasa por reducir el uso indiscriminado de agroquímicos y adoptar prácticas regenerativas que restauren la vitalidad del suelo, mejoren la calidad de los alimentos y cuiden el planeta. Este Día Mundial es una llamada a la acción colectiva: productores, consumidores y marcas juntos podemos elegir un futuro en el que “agricultura” no signifique degradación, sino regeneración.
Al elegir nuestras patatas, no sólo llevas un alimento a tu mesa: apoyas la vida del suelo, el bienestar de nuestra comunidad agrícola y un planeta más sano.


